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Isla de piedra

A veces la mirada se engancha. Inocentemente. 

A veces parece que los ojos tienen su propia memoria. Así las gastan las exclusividades.

A veces la vida da lecciones sobre uno mismo en las que uno está presente y a la vez ausente.

Conclusiones que se escapan por el amanecer de un sábado de estreno. Año nuevo, vida nueva. Y un jamón. Año nuevo, “guerra” nueva.

                 
Uno de 50, la franquicia de la exclusividad: dicen los de la marca que el valor añadido está en que sólo hay 50 como Uno. No me interesa. Mi mirada me decía que lo que sí interesaba era 50 en Uno, como el de la etiqueta. El ojo hizo clic, el dedo hizo clic. Inocentemente.

De islas y banderas, de eso va la vida. De piedra y de guerras. De verde militar y de rojo sangre. De blanco pureza y de mensajes encriptados. De autopensamientos. De verse desde fuera. De reconocerse. De equivocarse. De mensajes sin destinatario. De chispa. De heridas. De felicidad. De anarquía en los puntos y seguido. De vértigo. De lo trascendente. De lo concreto. De escaparates. De no rendirse a la manipulación. De respeto. De libertad. De EGO. De espejos. De vitamina C. De amor del malo. De amor del bueno. De estrecheces. De emoción. De hambre. De Dios invisible. De Dios visible. De sueño. De sueños. De soledad. De superperdona. De agradecimiento. De la vida de los demás. Del amor de los otros. De misericordia. De sentido.

De Islas de Piedra, con bandera y con mucha sustancia encima.

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Inocentadas

28 de diciembre, monumento al inocente. A los inocentes.

¿Qué decir del inocente en un tiempo en el que las inocentadas se tornan bromas macabras?

Y con perdón.

  

… de profundidades

la foto (5)

Концерт

No es lo mismo estar confundido que ser confuso.

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Contemplación

Cine mudo? Blanco y negro?

iCloud

iCloud.

La nube, reclamo de un limbo de intimidad en el que somos nosotros mismos, sin aditivos ni colorantes (¿de qué me suena?), ecológica y sostenible.

La nube, imagen no del sueño, sino de los sueños, por algo muy simple: encima de una nube nunca llueve.

La nube, antesala del Cielo, ese lugar justo donde dicen que los buenos explotan de felicidad.

iCloud, uCloud, weCloud.

Ya tengo mi nube. El lugar donde quiero estar. Donde mañana diré: sin ti mi yo no se explica.

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Ahora y después.

“Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;
Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:
Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.”

FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)

“- Ayer solo eran monos. Dales tiempo.
– Pues si eran monos, quien tuvo retuvo…
– No, esta vez será diferente… Vuelve dentro de alrededor de un siglo y verás…”
El Hombre que podía hacer milagros

Tela marinera con la actualidad… pero… esperanza, la última batalla está ganada.

Una historia fascinante. Una historia, no un sueño. La gitana. El pirata. Únicos. Uterqüe.

El supo cambiar las mareas moviendo sus redes. Ella bailaba su zambra en la playa, inexpugnable y libremente solitaria. Y entonces el mundo giró… el mundo empezó a girar enamorado.

Ella quedó prendida en el cuello del pirata, y él tatuado con piel en la muñeca de la gitana, como un reloj, casi casi acompasando su pulso y el latido del corazón.
Como una Cenicienta postmoderna, ella le dejó su zapato de tacón, y él lo puso en la nevera.
Él le dio su confianza, y ella su libertad.

Su secreto pasó a formar parte de su sangre… hay cosas que existen para ser vividas y nunca dichas, sólo posesión de sus dueños… uterqüe… y aunque no sople el viento, y aunque el mar se enturbie, y aunque se pierda la playa… es distancia, solamente distancia.

Sólo los peces muertos nadan con la corriente.
Ellos están vivos, tiempo al tiempo.

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