El mundo libre (¿?) se acelera en su ansiosa búsqueda por un premio en las rebajas de enero. Por contraste, hace temblar el corazón observar cómo pierden su vida, su casa y su historia los que parecen los desheredados del planeta, en Río de Janeiro o en Melbourne.
La frivolidad es un cáncer, ¡qué mal suena!… nos aspira el alma como los hombres grises de Momo, nos hace perder pie y nos convierte en gente infeliz… pura autodestrucción. Debería ser pecado.
Siento padecer borrachera de enfado. La insolidaridad sienta mal.
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Celebro tu regreso (con el traje de enfado incluso) y comparto tu opinión. Vuelve mañana.